Capítulo 26
El día que entendí que todo tenía un propósito.
Hubo muchas etapas de mi vida que no entendía.
Me preguntaba por qué algunas puertas se cerraban justo cuando más las necesitaba.
Por qué algunas personas se marchaban sin despedirse.
Por qué algunos sueños parecían romperse cuando estaba tan cerca de alcanzarlos.
Durante mucho tiempo pensé que todo aquello era una colección de malas decisiones y coincidencias.
Pero con el paso de los años empecé a mirar mi historia desde otra perspectiva.
Descubrí que muchas de las puertas cerradas me protegieron de lugares donde nunca habría encontrado paz.
Que algunas despedidas me hicieron espacio para conocer personas que transformaron mi vida.
Que los momentos más difíciles despertaron en mí una fortaleza que jamás habría descubierto si todo hubiera sido fácil.
Comprendí que Dios nunca dejó de escribir mi historia, incluso en los capítulos donde yo solo veía silencio.
Lo que antes llamaba fracaso, hoy lo llamo preparación.
Lo que antes llamaba demora, hoy lo llamo formación.
Lo que antes llamaba pérdida, hoy lo llamo dirección.
Ese día entendí que nada había sido en vano.
Cada lágrima, cada espera, cada caída y cada nuevo comienzo tenían un propósito que solo podía comprender mirando hacia atrás.
Y por primera vez dejé de preguntarme:
”¿Por qué me pasó esto?”
Para empezar a preguntarme:
”¿Qué quiere enseñarme Dios a través de esto?”
🤍 Reflexión
“Cuando confías en que Dios tiene un propósito para cada capítulo, incluso el dolor comienza a adquirir un nuevo significado.”
🌱 Semilla
“Quizá hoy no entiendas el camino, pero un día mirarás hacia atrás y descubrirás que cada paso te llevó exactamente al lugar donde debías estar.”
✨ Oración
“Señor, cuando no entienda lo que estoy viviendo, ayúdame a confiar en que Tú sigues escribiendo mi historia. Dame paciencia para esperar, sabiduría para aprender y un corazón dispuesto a creer que toda obra para bien conforme a Tu propósito. Amén.”