Capítulo 22

El día que comprendí que la fe no elimina las tormentas, pero si cambia la forma de enfrentarlas.

Hubo una etapa de mi vida en la que pensé que tener fe significaba no sufrir.

Creía que, si confiaba lo suficiente en Dios, nunca tendría miedo, nunca lloraría y nunca volvería a sentirme perdido.

Pero la vida me enseñó una verdad diferente.

La fe no hace desaparecer las tormentas.

La fe te recuerda que no tienes que atravesarlas solo.

Hubo noches en las que no entendía lo que estaba viviendo.

Mis oraciones parecían quedarse en silencio y mis preguntas no encontraban respuestas.

Sin embargo, aun en esos momentos, Dios seguía obrando de maneras que yo todavía no podía ver.

Con el tiempo comprendí que muchas de las puertas que se cerraron estaban protegiéndome de caminos que no eran para mí.

Muchas de las esperas que tanto me desesperaban estaban formando el carácter que hoy agradezco tener.

Aprendí que confiar en Dios no significa entender cada paso.

Significa seguir caminando, incluso cuando el camino parece incierto.

Ese día descubrí que la fe no consiste en saber lo que va a pasar mañana.

Consiste en creer que, pase lo que pase, Dios seguirá caminando a mi lado.

🤍 Reflexión

“La fe no promete una vida sin dificultades. Promete que nunca tendrás que enfrentarlas sin la compañía de Dios.”

🌱 Semilla

“Cuando no puedas ver el camino completo, da el siguiente paso. Dios ya conoce el destino.”

✨ Oración

“Señor, cuando el miedo quiera ocupar mi corazón, recuérdame que Tú siempre vas delante de mí. Ayúdame a confiar en Tus tiempos, en Tus planes y en Tu amor, aun cuando no entienda lo que estoy viviendo. Amén.”